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Innovar no es inventar!

 


Innovar es encontrar nuevos o mejorados usos a los recursos de que ya disponemos. Peter Druker.


La vertiginosa evolución de la tecnología deja obsoletos muchos de los artefactos que utilizamos cotidianamente y con ellos hábitos de consumo. Podríamos dar el ejemplo del taquígrafo, la máquina de escribir y hasta la forma de administrar la información (como la música, los videos y los documentos) que dejaron obsoletos aparatos, instrumentos, mobiliarios, entre otros.

Nada pudo hacer la industria que producía estos productos. Algunas se reconvirtieron mirando las nuevas costumbres, otras  resignadas desaparecieron.

Muchas empresas que fabrican y comercializan productos por décadas, intentan mantener su subsistencia ante la amenaza de nuevos productos que ateantan contra su negocio.

Existen ejemplos de productos que subsisten a través de estrategias de innovación que los ponen en sintonía a los nuevos contextos de uso, contextos que mutan constantemente.

La empresa italiana Luceplan aporta a la no extinción de productos con su ventilador de techo BLOW.

Este producto transforma el ventilador de techo tradicional en un artefacto de iluminación funcional.  Las paletas de acrílico, de colores y transparentes, no interfieren  con la emisión de luz blanca en el ambiente. Esta característica mantiene la función principal del ventilador en función de la luz. Un sistema electrónico le permite al usuario administrar la luz y ventilación a través de un control remoto. Así, el ventilador puede ser instalado al mismo tiempo al sistema eléctrico existente sin modificaciones, o el uso de interruptores de corriente que pueden ser insertados en placas de pared tradicional. El motor excepcionalmente silencioso (sólo 32 dB), está montado sobre rodamientos de bolas dentro de la carcasa de policarbonato opalino.

Apelando a innovaciones incrementales, el diseñador italiano Ferdi Giardini, concibió este producto invirtiendo el concepto que tradicionalmente se tiene de un ventilador de techo: de pensar en el artefacto tradicional reconocido como un motor con aspas que ventila a un artefacto de iluminación que refresca un ambiente.

Este es un claro ejemplo de que innovar no es inventar y de que la correcta interpretación de los cambios que acontecen día a día, permite a la empresa estar en completa sintonía con el mercado.