Del concepto al producto – Silla Avantis

 

 

 

Debe haber tantos diseños de sillas como gente que se ha sentado en alguna de ellas. Una de las tantas cosas que diferencian a la raza humana del resto de las especies seguramente es sentarse en una silla. La postura que adopta el cuerpo en una silla, que no representa una posición natural del cuerpo, lejos está de ser un símbolo de bienestar físico, pero si lo es de bienestar social. Desde los egipcios hasta la actualidad, sentarse representa una manera de ser y pertenecer. Las sillas se adquieren por razones asociadas al contenido simbólico, la estética y la moda. De todos los muebles, la silla es el mejor medio para reforzar el ego y demostrar el gusto propio; ya que revelan  el punto de vista sociopolítico del propietario y su estatus socioeconómico, ya sea real o pretendido.


El éxito de una silla depende de la calidad de las conexiones que el diseñador logra crear entre los aspectos funcionales (forma-material), emocionales (estético-cultural), estructurales (físico-psicológico) y económicos (costo-beneficio).

Como lo afirma Ricardo Blanco, la silla es paradigma en tanto es una síntesis.  Esta síntesis supone un texto, producto de que el diseñador, en conjunto con su cliente, establece criterios con un altísimo e indiscutible nivel de optimización, pero que cuando entran en juego los factores contextuales (precio, valor, entorno, gustos…) hacen imposible pensar en soluciones óptimas.

Tomo una frase celebre del libro Psicología de los objetos cotidianos para explicitar mejor lo antes comentado: “Si el diseño de los objetos estuviera regido por la estética, la vida podría ser más agradable a la vista, pero menos cómoda; si estuviera regido por la utilidad, podría ser más cómoda pero más fea; si predominan el costo o la facilidad productiva, es posible que los productos no fueran atractivos, funcionales, ni duraderos.

Evidentemente cada una de esas consideraciones ocupa un lugar. Los problemas se presentan cuando una sola de ellas predomina por sobre las demás.” (Donald Norman)

Lejos de querer hacer teoría en este texto, lo que propongo es comentar una experiencia que permite conjugar el texto y el contexto para darle significatividad al un producto, a una silla.

Del brief al producto

En el año 2009 y con motivo de participar en la tercera edición de FIMAR (Feria Internacional del Mueble Argentino), una de las fábricas de sillas más importantes del interior del país decide encargar a Dovis & Federico el diseño de un nuevo modelo de silla.

Los criterios para el diseño fueron los que generalmente una empresa solicita:

– Facilidad constructiva.

– Utilizar racionalmente el material y por supuesto aprovechar la capacidad técnico-tecnológica disponible.

Ahora bien, habiendo tantas sillas en el mercado: ¿cuál es el desafío mayor de un diseñador? Lograr que el producto se vea semejante a sus pares pero ser lo suficientemente diferente para sobresalir.

El brief del producto nos indicó lo que la silla debe ser; pero ¿qué la podía diferenciar de sus semejantes?

El diseño se vale de conceptos como medios de expresión para darle forma a la manera que entiende la situación. Dicho en otras palabras, el concepto es un recurso que utiliza  un diseñador de otorgarle impronta a un producto.

En esa búsqueda de concebir un producto tan igual y diferente a sus competidoras, comenzamos a estudiar tendencias de diseño que nos permitan conceptualizar.

En el concepto

Haciendo analogías deducimos que luego del automóvil la silla debe ser el objeto más diseñado. Analizando tendencias estilísticas automotrices nos encontramos con la innovadora propuesta de Ford con el KineticDesign. Este concepto de diseño, que revolucionó el sector automotriz, posee como criterio “la energía en movimiento” del cual son inspiración para sus líneas. Pero esta expresión no es nueva. Hace más de 15 años, la automotriz norteamericana lanzaba en Europa modelo Ka y con él materializaba en el mercado el estilo New Edge. Este lenguaje de diseño se vio aplicado luego en todo sus modelos dando lugar nuevos clásicos como el Focus (primera generación 1998 y hasta ahora uno de los autos más vendidos del mundo) y también el concept GT 90.

Ford Focus y Ford GT90.
Ford Focus y Ford GT90.

El New Edge combinaba suaves volúmenes regulares con líneas, pliegues e intersecciones agudas –mayormente curvas de radios regulares– que “tensaban” las superficies, otorgando carácter y agresividad a las carrocerías. Justamente de estas líneas e intersecciones “filosas” surgió la expresión “New Edge” (edge significa ‘borde o filo’), que a su vez remitía a “New Age” (‘nueva era’). La compañía no estaba equivocada, ya que el estilo representó una pequeña y exitosa era en el diseño de Ford, y marcó la pauta de cuán importante podía ser un lenguaje común aplicado a todos los modelos para remozar la identidad de la marca.Esteestilo, dio vida al KineticDesign.

Punto de llegada

Tomando este lenguaje de diseño, concebimos la silla Avantis: una silla de comedor destinada a un público joven, moderno, ávido de actualizarse. Este público adquiere generalmente sus productos en casa de decoración y se asesoran muy bien para realizar la mejor compra. Sus planos facetados, sus superficies limpias y sencillas en conjunto con intersecciones agudas, le otorgan un carácter propio que las diferencia de su competencia. Por otra parte, y respondiendo a criterio económicos y productivos, la estructura de la silla se proyectó buscando utilizar listones de madera de corta longitud para facilitar el abastecimiento de la materia prima.

La experiencia nos indicó que el diseñador debe ser fiel a su concepto de gestionar la materialización del producto siendo riguroso con la propuesta. Acompañar a la empresa para hacer entender la importancia del detalle tanto en los procesos productivos como en la terminación final del producto es clave para el éxito del trabajo.

Finalmente, el producto se presentó en Fimar 2010 y tuvo una gran aceptación del público.

Nota publicada en revista Ambientar Edición 13/ Diciembre 2012.

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